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Semilleros: Todo lo que necesitas saber para utilizarlos en tu invernadero

27 enero 2022

Los semilleros son muy útiles para sacarle el máximo partido a nuestro invernadero. Aunque hay muchas semillas que pueden plantarse directamente en el suelo y no tienen que pasar necesariamente por esta etapa, hacer una siembra protegida en semillero nos ayuda a proteger sus plántulas en las primeras etapas de su desarrollo y también nos permite aprovechar mejor el espacio del invernadero.

Para cultivar ciertas hortalizas necesitarás usar un semillero sí o sí, como es el caso de los pepinos, sandías, apios, alcachofas, brócolis, tomates, cebollas o puerros. Otras, como las patatas, zanahorias, judías, espinacas o fresas; pueden sembrarse directamente en la tierra. No obstante, también tienes la opción de utilizar un semillero para beneficiarte de las ventajas para tu cultivo en sus primeras etapas.

Como expertos en invernaderos, desde Sistemas Hortícolas Almería te contamos todo lo que necesitas saber sobre el uso de semilleros en tu invernadero. Te explicamos qué son, sus ventajas e inconvenientes y repasamos algunos aspectos importantes a tener en cuenta para que puedas sacarles el máximo partido.

¿Qué son los semilleros?

El semillero es el lugar en el que se siembran las semillas de hortalizas para que puedan germinar disfrutando de las mejores condiciones y cuidados. Cuenta con unas características especiales que ayudan a que la planta empiece a crecer sin dificultad hasta estar lista para ser trasplantada al terreno definitivo.

Hay muchísimos tipos de semilleros, más o menos sofisticados pero lo que todos tienen en común es que permiten un mayor aprovechamiento y rendimiento del terreno y facilitan la selección de las plantas. Es decir, el agricultor puede escoger las plantas con mayores garantías y descartar las que quiera antes del trasplante para no desperdiciar recursos. Además, también resultan una forma muy útil de optimizar el espacio en el invernadero.

Ventajas e inconvenientes

La siembra en semilleros cuenta con numerosas ventajas frente a la siembra directa, especialmente porque le brindan un mayor control al agricultor sobre su cultivo pero es un método que no está libre de pequeños inconvenientes.

Vamos a empezar viendo cuáles son las ventajas de la siembra en semilleros:

  1. El agricultor tiene un mayor control: Cuando utilizas un semillero puedes controlar más fácilmente las semillas a plantar y cómo las colocas. Además, puedes ir observando su evolución y seleccionar las plantas que te interesa trasplantar.
  2. Hay un menor riesgo de que las semillas se echen a perder: Puedes proteger las semillas de una forma más eficiente frente a enfermedades y plagas y controlar mejor las condiciones ambientales como la temperatura o la iluminación para facilitar su desarrollo.
  3. Puedes sembrar en cualquier época del año: Tienes la opción de adelantar la temporada o alargarla mientras que con la siembra directa tienes una mayor dependencia de los factores ambientales.
  4. Eliges el sustrato: Los semilleros son una gran oportunidad para germinar semillas de cualquier tipo de planta ya que puedes elegir el sustrato que mejor se adapte a sus necesidades

Aunque los semilleros cuentan con numerosas ventajas también tiene algunos inconvenientes, relacionados especialmente con el momento del trasplante:

  1. Al arrancar las plántulas para el trasplante puedes dañar las raíces: En ocasiones, estas necesitarán un tiempo para recuperarse una vez sembradas en el área definitiva.
  2. Puedes dañar las plántulas: El trasplante es una etapa delicada que debe hacerse con cuidado y utilizando las herramientas adecuadas para no causar daños irreparables a la planta.
  3. El ciclo vegetativo se alarga en comparación con la siembra directa: Es el caso, por ejemplo, de la siembra del tomate en semilleros.

Aspectos importantes a tener en cuenta sobre los semilleros

Hay diferentes tipos de semilleros a los que puedes recurrir en función de tus necesidades, incluyendo opciones caseras como envases de plástico, cajas de cartón plastificadas o cáscaras de huevo. También podrás encontrar opciones mucho más sofisticadas e industriales como los semilleros protegidos o los germinadores eléctricos que te permiten controlar mejor las condiciones ambientales.

Aunque, independientemente del tipo de semillero que uses, hay algunos aspectos clave que no debes dejar pasar. Vamos a verlos:

  1. Conservación de las semillas: Es importante llevar un seguimiento de la evolución de las semillas y monitorearlas para garantizar que se están desarrollando correctamente.
  2. Riego: Hay que evitar el exceso de humedad, generalmente solo es necesario regar entre dos o tres veces por semana dependiendo del calor.
  3. Luz solar: Tus semillas necesitan la luz del sol para germinar y crecer pero hay que protegerlas del exceso de iluminación. Recuerda que puedes controlar la iluminación de tu invernadero utilizando mallas de sombreo y colocando tu semillero de forma estratégica.
  4. Temperatura: Garantiza unas condiciones óptimas para que las semillas germinen utilizando las pantallas térmicas de tu invernadero.
  5. Etiquetado: El etiquetado es importante para identificar fácilmente qué tipo de semillas se han plantado en cada semillero. Además, puedes incluir otra información útil como el momento de la siembra.

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